El goji se une a una amplia variedad de bayas (frambuesas, arándanos, zarzamoras, grosellas, fresas, etc.) sobre las que se han identificado interesantes compuestos antioxidantes, cuyo consumo se estima que pueda tener repercusiones positivas sobre la salud humana, sobre el rendimiento y sobre la prevención y curación de enfermedades.
Las bayas de goji (Lycium barbarum), también conocidas como cerezas goji, crecen de manera natural en las montañas del Tíbet, en pleno corazón de la cordillera Himalaya, y en diversas provincias del sur de China. Estas bayas se consumen desde hace cientos de años y les atribuye la propiedad de aumentar la vitalidad y de contrarrestar la fatiga.
En un estudio de 2008, se examinaron por medio de un cuestionario subjetivo con puntuación de 0 a 5 los efectos generales en el organismo (sensación de bienestar general, dolencias gastrointestinales, musculoesqueléticas y cardiovasculares, entre otros factores) a 16 personas adultas sanas tras el consumo de jugo de goji durante 14 días; en comparación con las sensaciones de 18 personas que conformaron el grupo de control. También se midieron la presión arterial, el pulso, la agudeza visual, el peso corporal y el índice de masa corporal, antes y después de consumir 120 ml de jugo de goji cada día. Según las conclusiones, el consumo diario durante dos semanas de jugo de goji se tradujo en un aumento de la sensación subjetiva de bienestar general (sentimiento de alegría y felicidad), de nivel de energía, de la calidad del sueño, de mejora de la sensación psicológica y agudeza mental y de las funciones gastrointestinales.
Las últimas investigaciones publicadas sobre el goji se centran en analizar su capacidad para estimular distintas células del sistema inmunitario, aunque por el momento se han realizado en laboratorio y con animales de experimentación. La más reciente es de marzo de 2009. Según esta investigaciones, el aislado del complejo polisacárido-proteína de las bayas de goji estimula las células dendríticas, los macrófagos y los linfocitos T, células que regulan la respuesta inmune.
Dos investigaciones son las que advierten de la posible interacción entre la warfarina, un anticoagulante, y el consumo elevado de goji . Se trata de dos casos de pacientes tratados con warfarina que se desestabilizaron tras beber durante varios días seguidos una elevada cantidad (tres o cuatro vasos al día) de un té hecho con frutos del goji, sin más cambios observados en su estilo de vida ni consumo de otros medicamentos. Al suspender el consumo de dicha infusión remitieron los síntomas, por lo que los investigadores sospechan de una posible interacción entre la planta y el fármaco anticoagulante.
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